La ansiedad se describe en el «Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales» (DSM-5) como la anticipación de una amenaza futura. Todos nos sentimos ansiosos en un momento u otro, pero no todos desarrollamos un trastorno de ansiedad.
La ansiedad es una emoción que todos experimentamos ante ciertas situaciones de estrés, o que nosotros interpretamos como un peligro o amenaza. Esta nos es beneficiosa porque activa en nosotros el sistema simpático, que hace que nos active fisiológicamente, y nos disponga para la acción.
Por ejemplo, si vamos por una calle por la noche, oscura, sin gente, y vemos a una persona que nos empieza a perseguir, gracias a la emoción de ansiedad, nos activaría fisiológicamente, y activaría todo el sistema para que salgamos corriendo.
Sin embargo, cuando la ansiedad se vuelve muy intensa y recurrente, incluso activándose en situaciones que no percibimos como una amenaza, estando tranquilos en el sofá, o en alguna situación que no es amenazante , pero respondemos de una manera intensa, esta ansiedad puede afectarnos a nuestras vidas diarias y llegar a convertirse en un trastorno de ansiedad.
Causas de la ansiedad
La ansiedad puede ser causada por una combinación de factores genéticos, ambientales, psicológicos, de la propia personalidad del paciente, efectos de algún tratamiento farmacológico o consumo de drogas.
El estrés crónico, los traumas pasados, la predisposición genética y los desequilibrios químicos en el cerebro son algunos de los posibles desencadenantes de la ansiedad.
Síntomas de la ansiedad
Los síntomas de la ansiedad pueden variar de una persona a otra, pero algunos de los más comunes incluyen nerviosismo, preocupación excesiva, irritabilidad, dificultad para concentrarse, tensión muscular y problemas para conciliar el sueño, presión en el pecho, taquicardias, falta de aire, calor o frio en el cuerpo, sudoración, etc.
Tipos de ansiedad 
Existen diferentes maneras de clasificar los trastornos de ansiedad. Según el DSM- V hay:
¿Cómo manejamos la ansiedad?
Existen diversas formas de manejar la ansiedad, que van desde técnicas de relajación y respiración como la respiración diafragmática, relajación muscular progresiva de Jacobson, técnicas de mindfulness, hasta terapia cognitivo-conductual y medicamentos recetados. Es importante buscar ayuda profesional si la ansiedad está afectando tu calidad de vida.
En resumen, la ansiedad es una condición común que puede tratarse con éxito con la ayuda adecuada. Si te encuentras luchando contra la ansiedad, recuerda que no estás solo y que hay recursos disponibles para apoyarte en tu camino hacia la recuperación.
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